Hiperconectividad para comer en Internet

Hace poco más de 1 año realicé un artículo sobre la hiperconectividad, en el que me ponía a prueba anotando los cambios, las sensaciones, necesidades y deseos. Al mismo tiempo que el resultado final, sin olvidar cómo veía el resto de actitudes de otras personas. En esta ocasión, un año después nuevo artículo Hiperconectividad para comer en Internet.

No es un título claramente afín al tema, pero da a entender el punto hasta donde ha llegado esta necesidad de estar conectado permanentemente sin que se nos escape una palabra, foto o noticia, nos alimentamos de ello sin poner fin.

Desde la publicación del anterior artículo sobre hiperconectividad hasta el día de hoy, ha ido en progreso el uso de nuevas herramientas (apps y nuevos dispositivos) del mismo modo que arraigarme más a visualizar la pantalla cada cierto tiempo, sin ni siquiera recibir una notificación que me advierta de una novedad.

Por otra parte, el pasado día 7 y 27 de noviembre 2014 se escribieron los artículos “¿Demasiado conectados? Riesgos y ventajas de la hiperconexión” por José Mendiola y “El poder de estar desconectados” por Gabriela González. Creo que es el momento perfecto para este nuevo artículo sobre la hiperconectividad.

6 meses después

Al terminar de escribir el artículo 1 mes sin internet: Hiperconectividad, había bajado el ritmo de usar el smartphone o portátil a niveles únicamente laborales o tras notificaciones. También seguía viendo a grupos de personas que aunque habían quedado juntos en una terraza, seguían a kilómetros de distancia hablando por chat, cuando realmente tenían sus tazas de cafés y churros a menos de 10cm.

También me pasaba sin mirar el móvil durante todo el día, incluso cuando tenía notificaciones. Si es urgente ¿no sería más lógico una llamada?

Habían ocasiones que podía llegarme a sentir mal cuando estaba acompañado y constantemente consultaban su smartphone. Algo incómodo y que puede llegar al punto de molestar o dejar de hablar. ¡La cuenta por favor!

12 meses después

Nuevo trabajo, nuevas responsabilidades, menos tiempo. Como se dice, al principio de un nuevo trabajo la constancia y la curva de aprendizaje se hacen duras y en ocasiones, nunca baja ese ritmo, aunque no ha sido mi caso en este aspecto.

Como decía, necesitaba una nueva herramienta de trabajo para facilitar y agilizar las tareas diarias que estuviera entre un portátil y un móvil. Llegó un paquete con una Nexus7. También llegó un segundo portátil.

Con la Nexus7 fue el auge de lo nuevo, la novedad y constantemente la usaba para acabar de configurarla, instalar todas las apps que necesitaba y otras que no podía usar en mi smartphone o aquellas que tenía que comprobar para un posterior artículo como la de Lyoness Mobile.

Desde entonces cambié nuevamente de chip para consultar constantemente el móvil y la tablet. Todas eran tareas laborales, hasta que se acababan. Era un poco maniático, como el fumador que necesitaba su cigarrillo encendido para ir dando caladas, yo necesitaba la tablet o el smartphone para encender y apagar la pantalla cada minuto para ver si había algún tipo de notificación y se me hubiera pasado (casi imposible con los avisos luminosos y sonoros).

Conclusión: Dieta de Internet

Con pequeños artículos como este Hiperconectividad para comer en Internet, ayudan a identificar esos puntos concretos y a estudiar tu actitud frente a altas dosis de dependencia hacia estas prácticas. No es algo delirante o dramático, ni tampoco algo enfermizo que algunos intentan demostrar con tratamientos o incluso resorts de aislamiento a internet y telefonía, pero si se merecen un poco de atención.

Para acabar, un vídeo sobre esta dependencia tecnológica de cómo afecta a la sociedad y que está relacionado estrechamente con esta serie de artículos en mi blog. El autor es Prince Ea y el título “Can We Auto-Correct Humanity?”.

Vigilia tus hábitos y decide lo mejor para ti.

Una respuesta a “Hiperconectividad para comer en Internet”

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